01:25h. Sábado, 23 de Junio de 2018

La dictadura de Mónica Oltra, la “ley mordaza” de Compromís

Mónica Oltra, durante un acto electoral junto a Pablo Iglesias, otro gran censor.
Mónica Oltra, durante un acto electoral junto a Pablo Iglesias, otro gran censor.

David Lozano, Redactor Jefe de MÁSportal reflexiona sobre comportamientos "poco democráticos" de dirigentes de Compromís. No aceptan la crítica periodística, no aceptan las reglas del juego. Son poco demócratas.

Sorprende que quienes permanentemente se erigen como representantes únicos de la voluntad popular, quienes se atribuyen en exclusiva –en detrimento de sus adversarios políticos- la condición de demócratas; sean precisamente quienes lejos de aceptar la crítica como sana regla del juego democrático pisotean a conciencia la libertad de expresión utilizando permanentemente como único y burdo recurso un intento de desprestigiar al medio (“matar al mensajero” dicho en román paladíno) que ejerce la función de fiscalizar sus tareas de gobierno o desgobierno.

El comportamiento de los dirigentes de Compromís, ahora circunstancialmente con responsabilidades de Gobierno en el Consell o en determinados ayuntamientos, es sencillamente inaceptable.

No sólo ya no aceptan la fiscalización periodística de sus funciones públicas (muy bien remuneradas por cierto), sino que les molesta profundamente que se informe. Y en ese triste empeño, ni se inmutan al arremeter contra el medio de comunicación crítico y -al más puro estilo mafioso, chavista o stalinista-  tratan de silenciar a las empresas periodísticas y a los informadores.

El partido de Mónica Oltra no pone mordaza, quiere usar la guadaña. Lo ha hecho ella con algunos medios y ahora sus adláteres, repartidos en algunos ayuntamientos e incluso en el propio Consell, siguen sus torpes pasos.

En MÀSportal hemos sufrido las últimas semanas muchos ataques por parte de cargos públicos de Compromís. Descalificaciones en privado pero también en público. De esta manera, muchos de estos dirigentes nacionalistas han dejado al descubierto sus dotes autoritarias. Al triste capítulo de Gerard Fullana (diputado provincial y concejal en Xaló) rompiendo un ejemplar de MÁSportal, se han unido unos cuantos más que son síntomas lamentables de que algunos de los dirigentes de Compromís no aceptan las reglas del juego. Curioso observar este comportamiento en un partido al que se le llena la boca al criticar la llamada “ley mordaza”.

El partido de Mónica Oltra no pone mordaza, quiere usar la guadaña. Lo ha hecho ella con algunos medios y ahora sus adláteres, repartidos en algunos ayuntamientos e incluso en el propio Consell, siguen sus torpes pasos. No quiero hacerme eco de las inaceptables coacciones de algunos de estos dirigentes pero no quiero olvidar mencionar a todo un secretario autonómico, que no merece el cargo, llamado Ferrán Puchades y que para desgracia de los ciudadanos de la Comunidad Valenciana es el más alto cargo de Justicia, administración pública, reformas democráticas y libertades públicas. Un casi tan rimbombante cargo como inútil, a juzgar por sus descalificaciones públicas (en su perfil de Facebook) a MÁSportal. Señor Puchades, dedíquese de verdad a lo que presume su nutrida tarjeta de presentación o cámbielo con un simple adverbio de negación: anti libertades públicas, anti democracia.

Algo similar ha ocurrido con un personaje que, para disgusto de sus administrados, es alcalde de Callosa d’en Sarrià. Josep Savall, el alcalde “espía” de las encuestas gratis también pierde su tiempo “matando al mensajero” e intentando amedrentar a través de sus redes sociales.

En poco más de dos años al frente de ayuntamientos y el Consell, algunos dirigentes de Compromís sólo han demostrado sus dotes como grandes censores.

Como dijo el escritor británico Gilbert Chesterton,  “el periodismo consiste esencialmente en decir 'lord Jones ha muerto' a gente que no sabía que lord Jones estaba vivo”.  Nosotros vamos a seguir contando las tropelías de algunos cargos públicos de Compromís, y de otros partidos, aunque la ciudadanía sólo les “padezca” sin saber ni quienes son y de dónde vienen.