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05:28h. Lunes, 21 de Mayo de 2018

Artículo de opinión del Presidente provincial de Vox Valencia

A un año de las próximas elecciones autonómicas y municipales, algunos políticos valencianos se afanan por ganar puestos en la pole para la salida de la carrera electoral. Y en ese afán buscan, inventan, crean distintos escenarios con los que situarse mejor, en la consecución de sus expectativas.

José María Llanos
José María Llanos

Algunos partidos que se denominan valencianos o incluso valencianistas, forman coaliciones para pescar en río revuelto, creyendo que los valencianos vamos a confiar en ellos, por el simple hecho de llamarse así, cuando lo que nos importa a los valencianos es que se defiendan nuestros intereses, como ciudadanos de primera; es decir, como se defienden los intereses de cualquier otro español. Porque “NO hay un Valencia contra España, ni un España contra Valencia”; porque España no nos roba, sino que nos vienen robando todos y cada uno de los sucesivos gobiernos que hemos tenido: centrales y autonómicos.
   
   Algunos partidos se presentan como defensores de “lo valenciano”, pero lo hacen en oposición a nuestra igual condición de españoles, y buscan el voto en un nacionalismo que no existe. Están en su derecho de plantear su estrategia como les dé la gana; pero a lo que no tienen NINGÚN derecho, es a definirse como más valencianos que los demás, ni arrogarse la defensa del valencianismo. Siempre he pensado que los objetivos de desarrollo, bienestar, igualdad de derechos, y libertad, no se consiguen con el enfrentamiento sino con la convicción; los valencianos sabemos cuál ha sido nuestro lugar en la historia, cuál es la riqueza de nuestra diversidad, y cuál es nuestra ubicación en España, en una España que voluntariamente hemos consolidado desde hace siglos, y de la que somos pilar esencial.

   Por otra parte, nos han intentado convencer de que las autonomías nos han traído el bienestar, la riqueza, el desarrollo, cuando en realidad nos han traído la diferencia, el desequilibrio, la sumisión. Porque VALENCIA ya era GRANDE antes de las autonomías por derecho propio, y el engendro autonómico se creó ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE para ceder al chantaje vasco y catalán, y es precisamente por ello por lo que desde la Constitución, el País Vasco y Cataluña han sido comunidades privilegiadas, en detrimento de las demás. Las autonomías han provocado grandes males, que los valencianos hemos sufrido y seguimos sufriendo como nadie: ciudadanos de primera y de segunda; desigualdad de trato fiscal, educativo, sanitario, judicial; corrupción a manos llenas por parte de políticos instalados en 17 parlamentos autonómicos, “viviendo” (multiplicados por 17) de nuestro dinero, del dinero que tanto nos cuesta ganar, y que debe servir para traernos estabilidad y protección para nuestras familias, y no para subvencionar coches (o bicicletas) oficiales, asesores, comilonas, secretarías, sindicatos apesebrados, asociaciones sectarias, etc. Si desde 1978 se puede hablar de “más derechos” para los españoles, es sencillamente porque vivimos en un Estado social y democrático de derecho, y no por las autonomías; estas son, precisamente, todo lo contrario: despilfarro, corrupción, desigualdad, control, imposición.

   Pero los partidos que se arrogan la defensa de “lo valenciano” no dicen nada de esto, porque su discurso sólo se sostiene con la “diferencia”, aunque sea a costa de multiplicar el gasto a costa de nosotros y de nuestras familias.

   No nos dejemos engañar; no seamos incautos. Las autonomías son una losa para los valencianos, porque nos chupan la sangre los gobiernos nacionales y los gobiernos autonómicos, porque los primeros no se fían de los segundos (a los que además han venido controlando desde el principio), y los segundos se “comen y beben” nuestro esfuerzo. Defender el valencianismo, defender Valencia, se hace por la puerta grande. Defender Valencia es exigir que nuestra tierra sea respetada y reconocida en su diversidad, en su riqueza histórica y cultural; pero para ser respetados y reconocidos debemos ser considerados ciudadanos de primera, españoles “como todos”. Si empezamos a “distinguir”, unos siempre serán de primera y otros de segunda; los vascos y los catalanes serán de primera y los valencianos de segunda; y los pancatalanistas nos someterán como súbditos. Yo no estoy dispuesto a que mi tierra valenciana sea el pesebre de Cataluña, la colonia del imperialismo catalán; y tampoco estoy dispuesto a que algunos partidos que se llenan la boca diciendo que defienden a Valencia, nos quieran separar de los demás ciudadanos de España, provocando que siempre seamos diferentes; pero diferentes para mal, porque nos hacen españoles de segunda.

   Esos partidos dicen que “hacer valencianismo” es defender “nuestro autogobierno” y el “chupóptero” parlamento autonómico; y además quieren arrastrar a VOX a ese juego torticero y malintencionado; y quieren tentarnos, darnos la vuelta, “engancharnos”. ESO NO PASARÁ, porque: ¿autogobierno político para qué?, ¿para qué nos roben multiplicado por dos o por tres?, ¿para que se repartan el pastel (nuestro pastel) entre más gente?, ¿para pagar más impuestos que otros españoles y tener menos ventajas y servicios? Para VOX Valencia “hacer valencianismo” es luchar por el bienestar de los valencianos y de sus familias; es trabajar para eliminar un impuesto de sucesiones que destruye el esfuerzo de toda una vida y que hace que los hijos no puedan recoger los frutos del trabajo de sus mayores; para que la sanidad esté garantizada y sea de mejor calidad, como lo es en otros lugares de España; para que se proteja el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos y a la libertad de lengua; para que nuestra tradición, nuestra historia y nuestra cultura no esté vendida al imperialismo separatista catalán, que nos miente y que quiere imponernos una lengua que no es la nuestra, y que controla nuestra enseñanza -desde infantil hasta la universidad-, y que falsea la historia con total desvergüenza, con el consentimiento y la complicidad de los políticos de turno. Por todo eso, a VOX unos nos buscan, otros nos atacan. Lo sabíamos y lo sabemos. No importa; nosotros estamos aquí para defender a los valencianos, no para hacerle el juego a ningún partido político con ínfulas de una representatividad que no tiene.

¡VALENCIA SE DEFIENDE POR LA PUERTA GRANDE! Valencia se defiende con un partido como VOX, “sin complejos”, que mantiene un mismo discurso en toda España, porque ese es el discurso de una verdadera igualdad para todos, una igualdad real que garantice para los VALENCIANOS, ser de una vez lo que nos merecemos: ¡ESPAÑOLES DE PRIMERA DIVISIÓN!