20:57h. Viernes, 15 de Diciembre de 2017

El tripartito se hunde en Altea y su alcalde, Jaume Llinares pierde los papeles durante el último pleno

Fuentes consistoriales apuntan a que esto evidencia la imagen de “un alcalde sobrepasado por los acontecimientos y conocedor de que la legislatura se le escapa en medio de promesas sin cumplir”.

 

El último pleno en Altea ha sido una muestra del actual estado de nerviosismo del alcalde Jaume Llinares. La pérdida de papeles a las que –según la oposición- “nos viene acostumbrando el primer edil” esta vez vino acompañada de una retahíla de improperios acompañado de gestos hostiles y amenazantes, su objetivo fue el portavoz popular, Jesús Ballester, y resto de miembros del grupo popular. 

  Fuentes consistoriales apuntan a que esto evidencia la imagen de “un alcalde sobrepasado por los acontecimientos y conocedor de que la legislatura se le escapa en medio de promesas sin cumplir”, y sentencian afirmando que la legislatura ha sido “una continua caza de brujas al PP que no lleva a nada y un tripartito dividido”. Lo cierto es que la división en dos grupos del equipo de gobierno es palpable y muy evidente atendiendo a las declaraciones de uno y otro grupo político. El bien avenido tándem Compromís-PSOE y la oposición interna, encabezada por la concejal de turismo y comercio, Anna Alvado, de AAT, marca blanca de Podemos en las últimas elecciones y que de la que actualmente se han desvinculado de manera abrupta y que ha acabado con las dos concejalas de AAT con una querella interpuesta por Podemos-Altea ya es cosa del pasado.

Ante este panorama, Jaume Llinares está “de los nervios” y en su entorno manifiestan su preocupación por no poder manejar las guerras internas del tripartito y el temor a una recta final de legislatura en minoría si las dos concejalas de AAT acaban abandonando el pacto de gobierno.

En definitiva, un alcalde agazapado en su despacho, con los nervios a flor de piel y descargando su impotencia con la oposición