23:08h. Martes, 14 de Agosto de 2018

"Los valencianos necesitamos políticos que no ensucien nuestro nombre y no nos saqueen"

El presidente de VOX Valencia reflexiona sobre los últimos acontecimientos políticos en la Comunitat Valenciana con la detención del expresidente Eduardo Zaplana de fondo. También arremete contra Ciudadanos.

El presidente de VOX Valencia, José María Llanos.
El presidente de VOX Valencia, José María Llanos.

El presidente de Vox Valencia, José María Llanos, sale al paso de los desagradables acontecimientos que enturbian la política, no solo valenciana, sino nacional: la sentencia de Gürtel, la detención de Zaplana, la presunta financiación irregular de PSPV y Bloc - Compromís y los nuevos casos que aparecen cada día de enchufismo, nepotismo y despilfarros del actual Consell en su cruzada catalanófila y pseudo-progresista.

Para Llanos, "Ciudadanos es un partido sin alma, que además ha quedado deslegitimado, igual que el PP, para gobernar a los valencianos al apoyar los Presupuestos Generales que el propio PP ha pactado con el supremacista y separatista PNV".

Sobre la detención del ex president de la Generalitat Valenciana y del PPCV, Llanos ha manifestado que "se trata de la evidencia más clamorosa de que la corrupción ha sido algo sistémico y creciente en las instituciones valencianas, comenzando por el PSPV de Lerma, Císcar, el propio Puig y Rafael Blasco, pasando por los veinte años de gobiernos populares donde el fenómeno ha eclosionado de forma alarmante con los sucesivos escándalos de corrupción, y que continúa hoy en día con las sombras que se ciernen sobre el tripartit del Botànic, sus casos de nepotismo, clientelismo y enchufes, excesos de asesores y ahora la más que plausible financiación irregular de campañas electorales de PSPV y Bloc".


Hace unos días, la eurodiputada socialista Rodríguez Piñero manifestaba que gracias a la gestión del gobierno de Puig, la imagen reputacional de la Generalitat Valenciana, perdida a pulso, se ha recuperado. Para Llanos, "si la reputación valenciana ha remontado alguna posición desde el cambio de gobierno en 2015, ha sido gracias al desempeño de la sociedad valenciana en su conjunto, una sociedad trabajadora, acogedora, emprendedora, que se esfuerza en prosperar a pesar de los palos en las ruedas recibidos, y a pesar de las desigualdades que desde la España partitocrática de las autonomías se generan hacia nuestra región, siempre agraviada en beneficio de las regiones separatistas y de los feudos del PP-PSOE para que los partidos del establishment puedan seguir parasitando las instituciones". "En absoluto", añade de manera categóricael representante valenciano de Vox, "gracias a la gestión de un Puig entregado a beneficiar a su familia con subvenciones y canales TDT a sus medios de comunicación, a la institucionalización del pancatalanismo, y que a partir de ahora se deberá diluir más en aclarar la financiación irregular de su partido que en gobernar o seguir ejerciendo de títere de Mónica Oltra, según el día".

Llanos también ha tenido mención para Ciudadanos, la formación de Albert Rivera: "su manifiesto relativismo ideológico, que les hace capaces de sostener indistintamente gobiernos de PP o de PSOE, y ahora su apoyo a los injustos PGE, contrarios en todo sentido al principio de igualdad de todos los españoles que recoge la Constitución, negociados por el PP y el PNV, partido éste soberanista y supremacista donde los haya, les ha deslegitimado por completo para gobernar, no solo a los valencianos, sino a todos los españoles". Para José María Llanos, "un partido de matriz catalana, nacido para la defensa de los intereses de un sector de catalanes, para los cuales, a pesar de su relativa defensa de lo español, los 'països catalans' son un 'concepto cultural y lingüístico' -Rivera dixit-, no puede ni debe regir el devenir político de los valencianos, puesto que nos pone, al igual que PP, PSOE, Podemos o Compromís, a los pies del pancatalanismo".

Llanos ha terminado poniendo en valor los principios de la formación Vox, que se financia en exclusiva de las cuotas y aportaciones de afiliados y simpatizantes, "como debe de ser, y no a costa de subvenciones públicas millonarias a cargo de los contribuyentes", y que defiende un modelo de gestión transparente, racional, honrada, priorizando lo verdaderamente importante para el interés general de los ciudadanos, y que no diferencie y agravie a ciudadanos de unas regiones con los de otras".